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Rosca de Reyes: Una sabrosa tradición
> La Rosca de Reyes representa una corona, la cual se adorna con frutos secos y cristalizados de colores simulando las joyas que estaban incrustadas en las coronas de los Santos Reyes que significan Paz, Amor y Felicidad.
> El niño que se esconde recuerda el momento cuando José y María escondieron al niño Jesús para salvarlo de Herodes.
> El hecho de comerse el pan se relaciona a la comunión con lo sagrado del personaje recién nacido.
> Para los cristianos, la forma circular de la rosca simboliza el amor eterno de Dios, que no tiene principio ni fin.
> Los dulces o frutos cristalizados son las distracciones del mundo que nos impiden encontrar a Jesús.
> El muñeco escondido dentro de la rosca simboliza al Niño Jesús que los reyes no encontraban porque la estrella desaparecía.
> La tradición dicta que quien encuentre al niño en el pedazo de rosca, será quien lo cuide hasta el 2 de febrero, lo vestirá y lo presentará al templo, como lo presentó la Virgen María.
> Según el tamaño de la rosca, es la cantidad de muñecos que se introducen en la misma y se parte el día 6 de enero por la tarde o noche en compañía de la familia.
> Se considera que esta costumbre sirve para celebrar la última reunión de las festividades de Navidad y en muchos países se acostumbra intercambiar regalos para recordar los obsequios que dieron al Niño Dios, los Tres Reyes Magos.
En México, la representación de la Natividad se incorpora a la 'rosca de reyes', en donde se incrustan en el pan un solo muñequito escondido alusivo a Jesucristo, simbolizando que el niño tuvo que ser escondido y protegido en los días del relato. Originalmente, el muñeco se hacía de porcelana o cerámica, y actualmente es de plástico resistente al calor. Normalmente, la cantidad de niños en el pan dulce varía de acuerdo con el tamaño de la rosca aunque puede solicitarse una cantidad determinada e incluso no tener ninguno.
La persona que encuentre el muñeco se compromete a dar una fiesta y preparar tamales para todos los presentes durante el Día de la Candelaria (2 de febrero), celebración en la que se acostumbra ofrecer tamales y atole
El niño que lo quiere todo

Había una vez un niño que se llamaba Jorge, su madre María y el padre Juan. Cuando escribió la carta al niño dios se pidió más de veinte cosas.

Entonces su madre le dijo: Pero tú comprendes que… mira te voy a decir que el niño dios, no tiene camiones, segundo, no te caben en tu habitación, y, tercero, mira otros niños… tú piensa en los otros niños, y no te enfades porque tienes que pedir menos.

El niño se enfadó y se fue a su habitación. Su padre le dijo a su madre María: ¡Ay!, se quiere pedir casi una tienda entera, y su habitación está llena de juguetes... María dijo que sí con la cabeza. El niño dijo con la voz baja: Es verdad lo que ha dicho mamá, debo de hacerles caso, soy muy malo.

Llegó la hora de ir al colegio y dijo la profesora: Vamos a ver, Jorge, dinos cuántas cosas te has pedido. Y dijo bajito: Veinticinco.

La profesora se calló y no dijo nada pero cuando terminó la clase todos se fueron y la señorita le dijo a Jorge que no tenía que pedir tanto. Entonces Jorge decidió cambiar la carta que había escrito y pedirse quince cosas, en lugar de 25.

Cuando se lo contó a sus padres, éstos pensaron que no estaba mal el cambio y le preguntaron que si el resto de regalos que había pedido los iba a compartir con sus amigos. Jorge dijo: No, porque son míos y no los quiero compartir.

Después de rectificar la carta al Niño Dios, llegó el momento de ir a comprar el árbol de Navidad. Pero cuando llegaron a la tienda, estaba agotada ladecoración navideña.

Ante esto, Jorge vio una estrella desde la ventana del coche y rezó: Ya sé que no rezo mucho, perdón, pero quiero encontrar un árbol de Navidad. De pronto se les paró el coche, se bajaron, y se les apareció un ángel que dijo a Jorge: Has sido muy bueno en quitar cosas de la lista así que os daré el árbol.

Pasaron tres minutos y continuó el ángel: Miren en el maletero y veréis. Mientras el ángel se fue. Juan dijo: ¡Eh, muchas gracias! Pero, ¿qué pasa con el coche? Y dijo la madre: ¡Anda, si ya funciona! ¡Se ha encendido solo! Y el padre dio las gracias de nuevo.

Por fin llegó el día tan esperado, el Día de Reyes. Cuando Jorge se levantó y fue a ver los regalos que le habían traído, se llevó una gran sorpresa. Le habían traído las veinticinco cosas de la lista.

Enseguida despertó a sus padres y les dijo que quería repartir sus juguetes con los niños más pobres. Pasó una semana y el niño trajo a casa a muchos niños pobres.

La madre de Jorge hizo el chocolate y pasteles para todos. Todos fueron muy felices. Y colorín, colorado, este cuento acabado.


 
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